La tinta fluye como un amanecer. "Tengo miedo", escribo, pero esta vez lo observo con calma. "¿Y si esto es justo lo que estoy pidiendo sentir?", me pregunto, y el bolígrafo se detiene un instante.

A veces siento incertidumbre, inseguridad, dudas… Entonces miro mi alreldedor: la vida me ha puesto en lugares desconocidos, con personas y posibilidades que no habría encontrado sin haber sentido esa duda. Es justo lo que necesitaba, y lo veo ahora, en este preciso instante.

Sigo escribiendo: "A veces me siento insegura en mis relaciones", y sonrío. Pido alguien que me mire con amor y con quien poder comunicar abiertamente y la vida me trae personas que lo hacen, que me tratan de una manera que solo veo si estoy consciente. "No me siento suficiente", añado, pero luego pienso en todos los retos que he enfrentado, en cómo he sido valiente sin darme cuenta…

Todo lo que ansío ya está aquí, en el presente, y el bolígrafo lo celebra: "Soy mucho más que mis pensamientos y emociones."

Las sombras seguirán ahí, pero las interpreto distinto. No mandan; me guían. La luz entra por la ventana, y el corazón de espuma en la taza parece brillar por un segundo.

La hoja se llena de palabras luminosas, un mapa de lo que ya tengo. La guardo como un tesoro, sabiendo que las sombras seguirán, pero la luz las abraza. Tomo el bolígrafo de nuevo, lista para comenzar el próximo capítulo.